El miedo al cambio: pymes o grandes empresas?
Es muy interesante ver las reacciones de las personas ante nuevos modelos de negocio: unos se muestran entusiasmados, otros se muestran indiferentes y otros muestran miedo.
En una organización, los dos primeros balancean a los últimos, pero lo que me resulta chocante es ver como muchos de los que tienen miedo, solo tienen miedo al cambio en si, no a lo que pueda venir con él. La visión está totalmente condicionada por su estatus y no ven más allá: tienen miedo al cambio, pero no ven que lo que realmente da miedo es observar como se agota el modelo de negocio actual sobre el que se sustentan !!
Si acabas de naufragar en una isla, estas en la playa y ves como sube la marea poco a poco hasta hacer desaparecer la playa……y enfrente tienes una densa y oscura selva………que harias?? No soy psicólogo, pero estoy seguro que alguno preferiría ahogarse a la espera de avistar algún barco, en lugar de adentrarse en la selva llena de……¿peligros? o quizá….¿un paraíso?
Da igual el tamaño de empresa: grandes, medianas y pequeñas. He visto casos en todas ellas y cada caso es digno de estudiarse. Vi como se cerraba una empresa por completo por no realizar un cambio generacional a tiempo ¿falta de previsión o miedo al cambio?
La lucha por un cambio a mejor es clave para el desarrollo, no solo profesional sino también personal. Hay gente que vive permanentemente en el cambio, algo realmente extraordinario, pero no creo que el ser humano “normal” pueda seguir ese ritmo constantemente. Yo creo más en pequeños cambios o micro-cambios en el entorno profesional/personal, con regularidad: movimientos dentro de la empresa, cambio de roles, cambio de look….
aunque por supuiesto hay momentos donde los grandes cambios tienen lugar: cambio de modelo de negocio, estrategia, cambio de casa…..estos grandes cambios vienen precedidos en muchas ocasiones por multitud de micro-cambios (como los micro-sismos antes de un gran terremoto)
La pregunta es: prefieres moverte o esperar? ser movido o empujar? ser follower o líder?
la respuesta será diferente para cada momento y para cada persona……cual es la tuya?
cambio, miedo, pymes
Hay una frase en la filosofía zen que dice:
“Quien practica la no-acción y se preocupa de no hacer nada paladea lo que no tiene sabor, ve el infinito en un grano de polvo y la abundancia en la escasez. A la amargura le contesta con dulzura. Busca lo fácil en lo difícil. Descubre la grandeza de lo pequeño.”
El camino fácil siempre es el conformismo y dejar que las cosas sigan como están. Las organizaciones las forman las personas y los cambios, lentos o rápidos, pequeños o grandes, suponen huir del conformismo y eso implica riesgos que, en la mayoría de los casos, asustan al fuerte y aterran al débil.
Una vez un directivo de una multinacional decía que su trabajo consistía en vender un euro más de lo que le pedía su jefe y que los cambios los hicieran otros. Evidentemente, sus colaboradores poco después decidieron tomar otros rumbos diferentes. Al poco tiempo, el directivo le comentó a una persona que siguió en el barco que, en su opinión, querer cambiar las cosas pretendia sería la condena profesional de esas personas, en ese momento y en el futuro. Algunas de las personas que se fueron hoy están en multinacionales desde las que, según ellos, “cada día intentan aportar su granito de arena para cambiar el mundo”.
Realmente hay tanta grandeza en las cosas pequeñas que cualquiera puede encontrar la felicidad en el inmovilismo.
Es verdad que hay mucha grandeza en las cosas pequeñas, y esto puede llevar al inmovilismo, pero tambienes haciendo pequeños cambios, se pueden producir grandes cosas! Al final, el estilo de vida de cada uno marca la frecuencia e intensidad de sus cambios. Hace poco me contaban sobre una nueva linea de “entrenamiento” diseñada por un guru japonés, del que no recuerdo su nombre, que consistía en cuestionar TODO en el mismo instante en el que te hacían una pregunta e inmediatamente elaborar mentalmente un argumento que apoyara esa postura. Por lo visto es muy buen ejercicio para no caer en el inmovilismo y para la innovación, ya que te obliga a pensar de otra manera. Yo no lo he probado todavía pero me parece que puede ser muy estresante!
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Emilio. El mejor ejemplo lo tenemos en la situación actual por la atraviesa la economía y la sociedad española.
Lo cierto es que, la mayoría de la gente, prefiere vivir en la ignorancia y no pensar. Es más sencillo que otros decidan por ti. Lo malo es que no se dan cuenta de que dichas decisiones te acaban afectando, antes o después. Y es entonces cuando se lamentan y dicen “¿pero cómo he llegado a esta situación? Si hubiera…”
Por eso, yo soy de los que prefieren moverse. No me gusta que otros decidan por mí. Mi vida la dirijo yo.